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Admisión de Urgencias sanitarias: “va usté a la mierda”

Dice el refrán “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” y le voy a hacer caso que si no luego se me olvida lo que quiero decir o me da pereza hacerlo, que es peor pero que como todo el mundo sabe en este país, no es un pecado.
Estoy en el hospital de mi ciudad, da igual qué ciudad porque no hay grandes diferencias desgraciadamente. He venido con mi mujer porque se ha puesto de parto y hemos entrado por la admisión de Urgencias.
Nada que ver con la imagen que tenemos de las clásicas películas americanas en las que una legión de celadores y médicos salen cagando leches con los que ingresan. No, estamos en EESSPPAAAAÑÑAA, que gritaría Carlos Sobera en el programa “atrapa un millón”.
Aquí el proceso es que llegas a una ventanilla en donde te atiende alguien que aparca su empatía junto al coche al entrar a trabajar y cuando te mira….que no joer, que es broma….QUE NO TE MIRAN, lo primero que te dicen no es un ¿Qué le pasa?, no, eso lo sustituyen por “dame la tarjeta sanitaria y el carnet de identidad” y luego se ponen a teclear datos en el ordenador y fotocopia del carnet mientras comentan con sus compañeros las ultimas novedades de Gran Hermano.
Es decir, que si tu mujer apura el tiempo para ingresar con el parto, igual al terminar los trámites de admisión puede pasar con el niño en brazos a presentárselo al equipo médico.
Y digo yo ¿Para qué coño nos hacen una tarjeta sanitaria con banda magnética si cuando llegas a cualquier centro sanitario se ponen a teclear datos. ¿Qué pasa, que el sistema público de salud no tiene dinero para comprar unas “bacaladeras” y leer la información supuestamente guardada en la tarjetita?

Insisto, Va usté a la mierda ….