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La Hoja en Blanco – ¿Realmente no puedes?

superacion personalAl inicio de una conferencia sobre el estrés el orador colgó frente al público una gran hoja de papel blanco.

Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular.
¿Qué ven aquí? Preguntó.
Uno tras otro, los presentes fueron contestando: Una mancha negra.
Eso supuse, dijo el orador.
Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor.
Precisamente de eso hablaremos esta noche.

¿Cuál es la conversación en la que te enfocas más asiduamente?
¿En todo lo que tienes o en lo poco que te falta?
¿En todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?
¿En todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

Tu estado de ánimo dependerá de cual sea la conversación en la que te enfoques.

“La emoción que sientes no existe por sí sola. Sino por la explicación que tú le das”
Y este estado de ánimo determinará tu predisposición a la acción.
Y de tu manera de actuar dependerán los resultados que obtengas.

¿Qué no te gustan los resultados?
La clave es la conversación.

Veamos, piensa en tu situación, en la conversación que te separa de tus resultados. Piensa en tus mejores razones, en esas que estás seguro nadie puede dar la vuelta y ahora te pido que leas lo siguiente:

Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe de director de pruebas de la M.G.M. fechado en 1933, decía: No sabe actuar!
¿Qué te parece que hizo Fred Astaire después de semejante declaración?
Imagínalo por sus resultados.

Louis May Alcott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como empleada del hogar o costurera.
¿Escuchó los juicios de su familia o lo que decía su conversación interna?

Beethoven tocaba mal el violín y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor.
Como era sordo no pudo escuchar esta crítica ¡qué suerte!

Los padres del famoso cantante Enrico Caruso querían que fuera ingeniero.
Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar. ¿Qué lo habrá motivado a seguir intentándolo?

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución abandonó la carrera médica mientras el padre le decía: Lo único que te interesa es capturar ratas. ¿De qué otra manera hubiera podido entender su interés por las ratas?

El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney quebró varias veces antes de construir Disneyworld.
¿Alguna vez pensaste que para concretar eso alguien antes tuvo que soñar en supergrande, casi te diría delirar consciente?

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete.
Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos. ¿Alguna vez alguien dijo que tus sueños son tontos?

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito.
¿Te parece que Ford pensó que era un fracasado o simplemente consideró a sus errores como espacios de aprendizaje?

Winston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién cumplidos los sesenta y dos años, luego de una vida de derrotas y reveses hizo sus mayores contribuciones cuando era un hombre mayor
¿Todavía estas a tiempo?

Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Cinco años después había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos.

¿No te pasa que a veces te das cuenta que los otros son los que se lo pierden?
Después de haber leído esto ¿Todavía te parecen válidas tus explicaciones y tus razones para no alcanzar tus resultados?

“Una de las cosas más valiosas que he aprendido es que no siempre tengo que tener razón.” JEFFREY B. SWARTZ.

¿En que te vas a enfocar? ¿Qué te puede llevar hacia los resultados extraordinarios?

“Tu puedes tener excusas o puedes tener resultados. Lamentablemente lo que no puedes tener son las dos cosas a la vez.”

No lo que dicen los demás, tampoco tus circunstancias, solo tu conversación es tu hoja en blanco donde cada día puedes escribir lo que quieres y si lo que tienes escrito no te gusta saber que puedes dar la vuelta a la hoja.

“La persona que realmente quiere hacer algo encuentra la forma de hacerlo”.

Fuente: Extraido del perfil de Tavi Calvete en Facebook

¿Grandes empresas o empresas grandes?

Desde el punto de vista semántico deberíamos concluir que es lo mismo pero si lo llevamos al terreno de la percepción laboral, no lo es.

El mundo tiene cada vez más, “empresas grandes”.

El discurso y las tesis de la globalización como paradigma de competitividad, de rentabilidad y productividad gracias a las economías de escala, propugnado por ¡¿expertos economistas y gurús de todo lo que se mueve?! ha calado hondo y seguimos en un proceso imparable donde el tamaño lo es todo. Como promulga el dicho popular: “burro grande, ande o no ande”.

Así que me voy a permitir jugar con los tamaños para enunciar la siguiente fórmula:

“empresas grandes = personas pequeñas”.

Comparto mi definición del término “personas pequeñas” en el ámbito empresarial y profesional: Se trata de personas que aunque disponen de una gran inteligencia y recursos personales y técnicos suficientes para ser brillantes, admirados y respetados por sus colaboradores, optaron un día, probablemente de manera inconsciente, por apostar todas sus fichas en su propio y exclusivo beneficio, atrayendo a su alrededor a aduladores del poder que aspiran a ocupar el trono algún día y que alimentan su ego a diario, adoptando por lo general el despotismo y la tiranía como herramientas exclusivas en la gestión de personas, unido a una sordera y ceguera emocional auto protectoras e imprescindibles para no tener que revisar sus comportamientos.

¿te resulta familiar este perfil? ¿lo ves a diario en tu empresa?

Por supuesto este tipo de comportamientos de lo que yo denomino “personas pequeñas” no es exclusivo de empresas grandes y también se pueden dar en Pymes. Si es éste el caso, tengo buenas noticias para tod@s, el mundo no tendrá una nueva empresa grande más. La supervivencia de una empresa pequeña y estos comportamientos no son compatibles entre sí.

Afortunadamente, existen también empresas grandes que son grandes empresas y por supuesto, muchas pequeñas en tamaño que también gozan de este calificativo. Son aquellas que contemplan el negocio no sólo desde un plano puramente económico en el que dar beneficios lo es todo. Se caracterizan por un liderazgo basado en el servicio a los demás, en la colaboración y el trabajo en equipo en aras de una meta común.

Son empresas en las que la escucha sincera y activa, la capacidad de autocrítica y la humildad, son herramientas diariamente manejadas por sus mandos. En estos espacios profesionales las personas se sienten reconocidas y respetadas, generando de esta manera el compromiso y la pasión necesaria para alcanzar cualquier reto. Se premia el mérito, la creatividad, la iniciativa, la proactividad y por supuesto, la aportación de valor al negocio. La conciliación de la vida laboral y profesional no es un objetivo perseguido por todos los componentes de la organización, es una realidad diaria manifestada en acciones.

Para que el futuro pueda estar lleno de grandes empresas, los clientes tendremos que empezar a consumir de manera diferente.

Pongo un par de ejemplos:

“Es muy difícil perseguir desde el punto de vista profesional unos horarios de salida lógicos de nuestros trabajos, pongamos a las 17:00 horas para que podamos también tener tiempo libre de calidad en nuestra vida privada y por otro lado, pretender como cliente que los establecimientos en los que compramos estén abiertos hasta las 22:00 o si puede ser, 24 horas a nuestra disposición”

“Es muy loable reivindicar el fin de las guerras en el mundo pero pierde todo su sentido y coherencia, cuando a continuación, dejamos nuestro dinero en manos de entidades financieras que invierten en empresas fabricantes de armas, para aumentar sus beneficios”

Como clientes, empecemos a priorizar en nuestra elección a la hora de comprar productos y servicios, sobre empresas en las que se constaten buenas prácticas, porque de no hacerlo, la calidad de vida de cualquier empleado de cualquier empresa y la de la sociedad en su conjunto, se irá deteriorando paulatinamente, al premiar con nuestras compras a organizaciones que no se preocupan por las necesidades de las personas de su organización o que no tienen ética cuando se trata de conseguir más dinero.

Albert Einstein decía que no se puede solucionar un problema haciendo lo mismo que lo originó. Ahora la pelota está en nuestro tejado.